Del asfalto al trail, da el salto

No existe una razón concreta para explicar porque son cada vez más los corredores habituales de asfalto que se atreven a correr por la montaña. Lo que si es cierto es que nuestra Comunidad Autónoma, Asturias, es el entorno perfecto para dar el salto definitivo a las carreras por la montaña.

Cada vez son más los grupos que organizan pruebas y, por tanto, pueden saciar el hambre competitivo de todas aquellas personas que enganchados a las competiciones del running tradicional deciden probar suerte en el trail.

Adaptación al medio

Una de las primeras cosas que debemos tener en cuenta para comenzar a correr por la montaña es que nos enfrentamos a un medio totalmente distinto al que estamos habituados y que no sólo debe cambiar nuestra manera de correr sino, por ejemplo, también nuestro material.

En el blog de Running Asturias hablábamos de los distintos terrenos donde entrenar y explicábamos que si los caminos de montaña tienen una buena amortiguación debemos tener cuidado con la irregularidad de la superficie pues, de no fijarnos, podría acarrearnos una lesión por no pisar correctamente.

Así mismo, esto nos supone un mayor trabajo de propiocepción para evitar lesiones, un mayor fortalecimiento de las articulaciones y musculatura, además de un efecto positivo en nuestro nivel de coordinación.

Cambia el chip

Como decíamos anteriormente, la técnica de carrera no es la misma y debemos pensar de distinta manera a la hora de encarar nuestros entrenamientos por la montaña:

1. Tu ritmo de carrera

Acostumbrados a marcar ciertos ritmos de carrera en nuestras carreras de asfalto más o menos constantes ahora es la montaña la que debe marcar nuestra evolución teniendo en cuenta que en función del desnivel del terreno estaremos en condiciones de avanzar más o menos.

2. Tus objetivos

Si muchas veces nos marcamos el objetivo de bajar determinados tiempos en las distancias de carretera, afrontar ciertas distancias en la montaña con garantías puede significar que tengamos que plantearnos, en algunos casos, simplemente el terminar la prueba.

3. Tu posición de carrera

Es más importante de lo que parece pues cuando corremos en asfalto nuestra posición suele ser recta pero en montaña para adaptarnos al terreno debemos vigilar constantemente que nuestra posición sea la idónea para evitar gastar energías de manera innecesaria.

4. Tu exigencia

Pese a que vengamos de tener cierto nivel de entrenamiento en asfalto debemos tener cuidado a la hora de adaptar nuestra forma de correr a la montaña pues muchas veces no podremos mantener el nivel de exigencia que teníamos hasta ahora. Cambia el tipo de terreno, los perfiles y la manera de correr. Todo esto conlleva un período de adaptación.

En definitiva, como decíamos al principio, existen muchos factores que debemos tener en cuenta a la hora de dar el salto al trail pero aplicando el sentido común podremos disfrutar de correr por la montaña desde el primer día.

¿Por qué has decidido empezar a correr por la montaña? ¿Qué dificultades te ha supuesto cambiar el asfalto por la montaña?

3 opiniones en “Del asfalto al trail, da el salto”

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  2. Me parece una opción muy acertada la de pasarse del asfalto al trail desde el punto de vista de la salud. Aunque el trail requiera un mayor esfuerzo cardiovascular, reduce la agresividad que el asfalto tiene sobre nuestro aparato locomotor. Además, podemos añadir lo saludable que es el trail para nuestro sistema respiratorio; nos permite respirar aire puro, alejado de la habitual polución que rodea a nuestras ciudades.

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